Bruma facial y aromática de lavanda.
Posidonic Oxigen® · Agua termal de Las Caldas · Hidrolato y aceite esencial de lavanda • Para refrescar el rostro y llevar el aroma de la lavanda al ritual que prepara tu noche
40 ml · 100 ml
EL MAR. EL MANANTIAL. LA LAVANDA.
El frescor sobre el rostro. El perfume de la lavanda. Un momento que empieza a pertenecerte.
Lavender reúne Posidonic Oxigen®, nuestro concentrado marino de Menorca, agua termal de Las Caldas e hidrolato de lavanda, acompañado de su aceite esencial.
Una fórmula propia que conecta talasoterapia, termalismo y botánica en una bruma para el cuidado facial y el entorno del descanso.
Sobre la piel, refresca y complementa la hidratación. En el ambiente y la ropa de cama, deja una presencia aromática que acompaña la transición hacia la noche.
FRESCOR PARA EL ROSTRO. UNA PAUSA PARA TI.
Lavender encuentra su lugar después de la limpieza, antes del sérum, el aceite o la crema. Su textura acuosa deja el rostro ligeramente húmedo para continuar con el cuidado habitual.
Puedes recuperarla durante el día cuando busques frescor, o reservarla para ese momento en el que te recoges el cabello y empiezas a retirar la jornada del rostro.
El agua se posa. La lavanda se descubre. Las manos continúan.
THALASSO · EL MAR DE MENORCA.
Bajo la superficie del Mediterráneo, las praderas de posidonia dibujan un paisaje en movimiento.
De las aguas de su entorno procede Posidonic Oxigen®, nuestro concentrado marino de Menorca, obtenido sin recolectar ni tocar la planta.
Es el origen marino de Bebloom Seathermal: el primer encuentro de nuestra fórmula con el agua.
TERMAL · EL AGUA QUE REGRESA.
En Las Caldas, Asturias, la historia comienza con la lluvia.
El agua penetra en la tierra, recorre el subsuelo y vuelve a emerger como manantial termal. La incorporamos con su composición mineral característica.
En Seathermal, el mar y el manantial se reúnen. La expresión botánica de cada bruma completa ese encuentro.
BOTÁNICA · EL PERFUME DEL FINAL DEL DÍA.
La luz baja sobre las espigas. Al rozarlas, la lavanda deja su huella en las manos.
Lavender reúne dos expresiones de la planta: el hidrolato y el aceite esencial. Juntos construyen su carácter floral y herbáceo, con matices frescos y un fondo suavemente alcanforado.
Un perfume que invita a reconocer el momento: cerrar el libro, doblar la ropa, preparar la cama.
EL RITUAL CONTINÚA EN LA ALMOHADA.
Unas pulverizaciones sobre la ropa de cama, unos minutos antes de acostarte. Tiempo para dejar que el tejido se seque y el aroma encuentre su lugar.
Lavender permite relacionar el cuidado del rostro con la preparación del espacio. Dos gestos cotidianos unidos por una misma presencia botánica.
CÓMO UTILIZARLA.
ROSTRO
Con los ojos y la boca cerrados, pulveriza sobre rostro y cuello, evitando el contacto directo con los ojos. Continúa con tu cuidado habitual. Evita su aplicación sobre piel irritada.
ALMOHADA Y ROPA DE CAMA
Pulveriza ligeramente unos minutos antes de acostarte y deja secar. Prueba primero en una zona discreta del tejido.
AMBIENTE
Pulveriza en el espacio para disfrutar de su aroma, evitando dirigir la bruma hacia los ojos.
El mar.
El manantial.
La lavanda al caer la tarde.