Bálsamo exfoliante corporal de sal marina de Menorca, agua termal, karité y almendra.
Sándalo, naranja, limón y geranio · 150 g
LA SAL EN UN BAÑO DE SÁNDALO.
Una corteza de naranja recién abierta. El perfume cálido de la madera. Entre las manos, un bálsamo que empieza a ceder.
Seawave De-Stress combina exfoliación y cuidado emoliente en una textura que se transforma durante el masaje. Los cristales de sal ayudan a retirar las células muertas superficiales; el karité y la almendra suavizan y facilitan el movimiento sobre la piel.
Para las zonas ásperas y la piel de aspecto apagado, un ritual que deja un tacto más liso y confortable. Su firma de sándalo y cítricos convierte la aplicación en un momento que apetece prolongar.
DEL BÁLSAMO AL ACEITE.
Primero, la consistencia del bálsamo. Con el calor de la piel y el movimiento de las manos, la base se vuelve más fluida y oleosa.
Los cristales permanecen entre los dedos mientras el producto se distribuye. Un masaje breve permite trabajar la exfoliación sin una presión intensa.
Después llega el agua templada. La sal se disuelve, el bálsamo se aclara y las manos encuentran una piel más suave.
MAR, MANANTIAL Y BOTÁNICA.
La sal marina de Menorca proporciona la acción exfoliante. El agua termal del Real Balneario de Las Caldas incorpora el origen termal de la fórmula.
La manteca de karité y el aceite de almendras dulces aportan riqueza y emoliencia: acompañan el contacto de los cristales y ayudan a suavizar el tacto áspero.
El cuidado se reconoce después del aclarado, al recorrer los brazos o pasar la palma sobre las piernas. La superficie se siente más lisa; la piel recupera luminosidad.
MADERA CÁLIDA. CÍTRICOS ABIERTOS.
El sándalo sostiene la composición con su carácter amaderado y suavemente dulce. La naranja aporta redondez; el limón, claridad. El geranio introduce una presencia floral y verde.
El aroma procede de los propios aceites esenciales, sin perfume añadido.
Al extender el bálsamo, sus matices se acercan. Bajo el agua, el perfume acompaña el final del masaje. La misma identidad de Beoil De-Stress, expresada aquí en una textura de sal y manteca.
UN RITUAL ANTES DE LA NOCHE.
La toalla preparada. El agua a una temperatura agradable. Un momento para atender las zonas que han perdido suavidad.
Una exfoliación semanal permite incorporar este cuidado sin convertirlo en una tarea diaria. Después, Beoil De-Stress prolonga el masaje con nutrición y mantiene la continuidad del aroma.
La piel recién aclarada.
La suavidad de la toalla.
El sándalo, todavía cerca.
RECOMENDADO PARA
Piel corporal áspera, seca o de aspecto apagado que tolere la exfoliación mecánica.
Para quienes prefieren una textura rica y balsámica y disfrutan de los aromas cálidos, amaderados y cítricos.
CÓMO USARLO
Aplicar sobre la piel corporal húmeda y masajear brevemente con movimientos suaves, sin ejercer presión intensa.
Aclarar con agua templada. Secar mediante pequeños toques y continuar con el aceite o la crema corporal habitual.
Utilizar una vez por semana, adaptando la frecuencia a la tolerancia de la piel. Evitar el rostro, las mucosas y las zonas irritadas o recién depiladas.
AROMA Y TEXTURA
Bálsamo con cristales de sal que se vuelve oleoso al extenderlo sobre la piel.
Sándalo cálido y suavemente dulce, con notas de naranja y limón y un matiz floral de geranio.
MAR Y MANANTIAL
Sal marina de Menorca.
Agua termal del Real Balneario de Las Caldas.
BOTÁNICA DE LA FÓRMULA
Manteca de karité.
Aceite de almendras dulces.
Aceites esenciales de sándalo, naranja, limón y geranio.