LUMINOSIDAD
LA LUZ TAMBIÉN ESTÁ EN LA TEXTURA.
Una piel suave y bien hidratada refleja la luz de otra manera. Su luminosidad se aprecia en la superficie, en la flexibilidad y en el aspecto fresco del rostro.
Esta selección reúne cuidados para cuando notas la piel apagada, áspera o con aspecto fatigado. Fórmulas y texturas que permiten adaptar el ritual a lo que necesitas hoy.
EL CUIDADO EMPIEZA AL OBSERVAR.
Si notas aspereza, incorpora una exfoliación suave con la frecuencia indicada para tu piel. Si predomina la deshidratación, da prioridad al cuidado hidratante. Si aparece sequedad, completa el ritual con una crema o unas gotas de aceite facial.
La luminosidad se cultiva también en lo cotidiano: una limpieza cuidadosa, hidratación y protección solar durante el día.
TEXTURAS QUE INVITAN A CONTINUAR.
La frescura de una bruma. Un sérum que se extiende entre las manos. Una crema o un aceite trabajado lentamente sobre el rostro.
Elige el cuidado por su función y por cómo se siente en tu piel. El placer de aplicarlo también ayuda a convertir un gesto en hábito.
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